Ganadería de precisión, el futuro de la gestión rural

Salvo que desempeñes una actividad profesional dentro del sector agroganadero o tengas algún vínculo con el mundo rural, es muy posible que nunca hayas escuchado hablar del concepto “ganadería de precisión”.

Generalmente, cuando se hace alusión a la tecnología, ello tiende a evocar tintes de vida moderna, sin embargo, no más lejos de la realidad, el sector ganadero es uno de los que más innovaciones tecnológicas ha ido incorporando durante los últimos años.

Guiado por una mejora en la eficiencia de las explotaciones y la calidad de los productos de origen animal, este sector se ha ido abriendo a los últimos avances, y es precisamente dentro de esta escalada donde encaja la amalgama tecnología/IA que ha dado lugar a la ganadería de precisión.

Un concepto que, en esencia, implica un dispositivo (collar, chip, etiqueta…) conectado a una torre de radiofrecuencia. Una suerte de espía capaz de recopilar información del animal que lo porta, y que posteriormente envía al dispositivo móvil de destino vía SMS o incluso whatsapp.

En otras palabras, la ganadería de precisión permite a los profesionales del ámbito rural una mejora de la eficiencia en la gestión de su ganado, pudiendo actuar de manera individual en base a la información que van recibiendo a partir del dispositivo que cada animal lleva incorporado.    

Los animales en el punto de mira

No solo aspectos básicos como la temperatura, los movimientos, la rumia y la ubicación pueden ser monitorizados, sino que, extraídos estos datos, son procesados y cruzados mediante inteligencia artificial, a fin de obtener imputs más elaborados. Cambios en la temperatura o comportamiento del animal, pueden indicar que este se encuentra en celo o padece alguna infección. Una monitorización de los factores que influyen en la producción de leche, como las horas de descanso o la calidad de la alimentación, permiten obtener una materia prima de mejor calidad.     

De esta manera, mediante la detección de valores anormales en el ganado para distintos parámetros, resulta posible prevenir enfermedades, reducir la mortalidad y el uso de antibióticos y mejorar la calidad de los productos de origen animal. Una tecnología que no viene a sustituir al ganadero, sino a permitirle una inversión más eficiente de sus recursos, atendiendo a aquellos individuos dentro de su ganado que así lo precisen.

En este contexto, las auditorías acabarán convirtiéndose en un completo adicional, en beneficio de la ganadería de precisión o PLF (Precision Livestock Farming) pues para garantizar el bienestar óptimo de los animales ya no basta con realizar una evaluación periódica de los factores ambientales, sino que el propio animal debe ser monitorizado como parte individual del grupo, algo que la PLF hace posible mediante registros automáticos.

La digitalización del sector agroganadero

Conceptos que nos pueden resultar ajenos a muchos, y que no solo se quedan en la ganadería de precisión pues, a la monitorización de los animales, se le suma el control del entorno. Desde la humedad del aire, hasta la temperatura ambiental, cantidad de luz o ventilación, son algunos de los factores objeto de medición dentro del llamado i-farming. Una práctica que contempla la ganadería bajo el paraguas de la innovación y que integra tanto la monitorización del ganado a través de dispositivos wearables, como el tracking de su entorno mediante infraestructuras inteligentes.

En vista de lo hasta aquí apuntado, parece acertado afirmar que, la ganadería, una actividad pecuaria de origen antiguo, no solo dista mucho del concepto que los ajenos a este sector tenemos de ella, sino que ha sabido adaptarse a la evolución tecnológicos para explotarla en su beneficio, llevando la IA a un ámbito en el que pocos ubicarían su puesta en práctica.  


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