El posicionamiento Low-Cost se extiende al sector veterinario

Hasta ahora la diferenciación entre clínicas del salud animal ha tendido a establecerse en base a atributos como la calidad del servicio, la experiencia del cliente, o la atención al paciente. Sin embargo, una nueva tendencia está emanando de forma peligrosa en este sector: las cínicas low-cost.

En un entorno de mercado cada vez más concentrado, donde las grandes franquicias con un extenso volumen de negocio ha irrumpido en el contexto veterinario, son muchas las clínicas locales que han visto afectado su número de pacientes. Ante la imposibilidad de mantener una posición competitiva frente a estos gigantes de la salud veterinaria, muchas de ellas han optado por agruparse, creando sinergias que les permitan reforzar y mantener su hueco en el mercado. 

Es en este escenario donde surge el nuevo modelo de servicio veterinario basado en la propuesta de valor de precios mínimos. Pero, ¿por qué hablamos de peligro? Si nos remitimos a los principios económicos que rigen las condiciones de la oferta, la fijación de precios mínimos implica necesariamente un recorte de costes a lo largo de la cadena de valor, de manera que ello permita percibir un beneficio al oferente.

El problema es que, en este caso, hablamos del recorte de costes en materia de salud animal con el riesgo de hacer mermar las garantías sanitarias. Es posible que, en una primera instancia, el cliente no vea una diferencia clara en el servicio recibido frente a clínicas de mayor coste, sin embargo, este recorte de precios si o si se acaba por evidenciar en la calidad del servicio y cuidado de los pacientes.

Tal y como apunta Inmaculada Ibor, presidenta del Ilustre Colegio de Veterinarios de Valencia (ICOVV), “cualquier acto clínico habitual que se realice en cualquier centro, tiene unos costes mínimos de materiales y de personal. Cuando esto no se respeta, puede que se haga a costa del animal”. Es precisamente desde esta institución desde la que se ha iniciado una campaña para evidenciar la praxis irregular del modelo low-cost en veterinaria, poniendo en valor el trabajo de los profesionales veterinarios1

Y es que este es otro aspecto a tener en cuenta pues, el posicionamiento low-cost no solo pone en riesgo la salud de los animales, sino que además desmerece el trabajo de los profesionales veterinarios, cuya labor es minusvalorada y reducida a una mera variable de mercado más, con la que se puede operar según interese para obtener beneficio.


La tenencia responsable debe ser requisito inexcusable

La incorporación de una mascota como integrante más de la familia, implica la adquisición de una gran responsabilidad y por ende requiere de compromiso por parte del propietario2. Las mascotas domésticas, como todo animal de compañía, necesitan ciertos cuidados diarios que pueden ser prestados en el ámbito del hogar (paseos, comida, juegos…), pero antes o después, todas ellas requieren de atención veterinaria con mayor o menor frecuencia (vacunación, desparasitación, higiene, tratamientos, y, en el peor de los casos, intervenciones quirúrgicas).

Lo barato sale caro y es un riesgo que no debemos correr, más aún si cabe en materia de salud, y la de nuestros animales no debe ser una excepción. Escatimar en gastos o buscar las opciones más económicas cuando se trata de la salud de nuestras mascotas, es un error en el que no debemos caer, pues ello puede acabar teniendo consecuencias indeseables que lleguemos a lamentar. Rodearse de profesionales veterinarios de confianza, que presten a nuestra mascota una atención y cuidado equiparables a los que nosotros mismos les brindamos, es garantía de satisfacción y seguridad. Ellos, como nosotros, se merecen lo mejor.


1. Portal Veterinaria (2021). Los veterinario se ponen en guardia ante la creciente oferta de clínicas veterinarias low-cost

2. Más Que Salud Animal (2020). La importancia de la tenencia responsable de mascotas ¿cómo combatir el abandono de mascotas?

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